como una generación de nómadas
vamos de aquí p’allá
confundiendo el reto
a las agujas de una brújula,
pero nunca descuidando su norte.
callejeros, como gatos,
no hay más bártulos a la espalda
que jirones de chatarra
de la ocasión perdida
y los besos robados
a contra reloj a la puta vida.
recopilamos caídas
y sus correspondientes intentos de alzarse
también esos trocitos de aliento
que nos regala el alcohol.
el caso es
que al ponerse a juntar letras
en esta pista de aterrizaje
jugamos siendo cabrones
vagando de frase en frase
aliviando la herida abierta
de quien se sienta
en la silla a la que llamamos cualquiera.
como un equipo de nocturnas aves
adictos a los miércoles
y a su noche anacoreta
pendientes al destierro;
curiosamente, dejamos de
coleccionar lágrimas
en un pañuelo deseo
por olvido o por descuido
sobre las piernas cruzadas de Jennifer
donde subimos a veces.
somos un viento
de naturaleza inquieta
la mitad del cuarto de otra seta
somos un injerto en un yo pienso
somos un atajo
de
p
o
e
t
a
s










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