Pretendo confesar esta noche
-con todos mis respetos-
que lo que más me gusta de Bukowski,
es su bar.
Quizá tengan algo que ver dos tipos que habitan dentro,
al modo de los personajes de las fábulas,
en un castillo de cristal caramelo de casco de Mahou.
Son gente uniformada,
pero no de pajarita ni de mandil hostelero:
la una con nombre y minifalda,
el otro con cabrones en los labios y tocado de pañuelo.
Porque juro ante esta audiencia
que una malsonancia nunca se ha escuchado
a lo ancho de las noches de farra
tan cortés y tan amigable.
Larga vida, pues, a este dúo,
trío con Jenniffer,
cuarteto con Charles.
Pero un solo reproche que hacerles:
que cómo pudieron llamar Bukowski a su lobera,
siendo Gil de Biedma un poeta de más nacional empaque,
-y dónde va a parar-
¡muchísimo más sonoro!
Sin mariconadas (por Marta Fernández)
7 Abril, 2008 · Dejar un comentario
Categorías: Homenaje a Ines y Carlos · La papelera
Etiquetado: bukowski, homenaje, marta fernández










0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.