Encargaría el sol
Para pedirle que abriera tu bolso
Y robara para mi todas las palabras
que tienes allí encerradas
Claroscuro de nalgas
Atiborradas de semen
Encargaría el sol
Para acariciar la cuenca de tus ojos
Y tapar la boca a los caramelos caducados
Que amargan el teléfono
Deslumbrantes iris negros
Escondidos en las entrañas
Encargaría el sol
Para que construyera nuevas gargantas
Y se tragara las disculpas
Que esperan para asaltar tus voluntades
(por José Naveiras, leído el 12 de septiembre de 2007 en Bukowski Club)
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