Las papeleras de Buk

ANTIMANIFIESTO ÚNICO

25 Junio, 2007 · Dejar un comentario

Después de muchos años investigando este mundo creo que sólo puedo llegar a una conclusión válida y que invalida cualquier otra. De ahí el título del manifiesto.

No es posible llegar a una determinación absoluta y objetiva. Esto en lo que se refiere a cosas como la ideología, la filosofía de vida o la marca de nuestro dentífrico. Si hablamos de sentimientos la realidad se nos muestra aún más caótica. Resumiendo diré que me muestro en contra de tener una opinión: incluso en contra de mostrarse en contra de tener una opinión. Supongo que hay muchos filósofos, poetas y taxistas que ya han dicho lo mismo, pero no les conozco. La mayoría de la gente construye una ideología rígida a lo largo de su vida que conduce por lo general su forma de actuar. Esta forma de actuar tiene mucho que ver con lo que se ve en las series de televisión. Esta forma de actuar no tiene nada que ver con cómo actúan estas personas cuando están borrachas, drogadas o bajo los efectos de una grave conmoción emocional como la muerte de un ser querido, el descubrimiento de la lista de amantes de la pareja o la derrota en condiciones injustas del equipo de fútbol que se apoya.
Creo que nuestra naturaleza es básicamente caótica. Podemos amar un momento y poco después sentir nauseas hacia esa persona que se creía amar. Podemos querer tomar una cerveza y en el momento de pedirla que nos apetezca más un chupito de absenta. Podemos sentirnos en contra de la guerra y pocos días después querer montar una fábrica de bombas. Podemos pasar meses encantados con nuestro trabajo y odiarlo de repente y de forma definitiva. Podemos creer que somos tristes y sorprendernos minutos después ante el momento más feliz de nuestra vida.

Así con todo.

Así somos pero nos negamos a ser así. Necesitamos patrones, cubrir las casillas honrosamente de nuestro canon.

Patrón es sinónimo de jefe. Yo odio a los jefes.

Cuando se actúa en contra del patrón uno siente inseguridad, vértigo, indefensión, miedo a perderse en el abismo de la multiplicidad de opciones. Sentirse fuera del canon es violento, crea violencia, hace sentir violencia. Pero esta violencia sólo es relativa a un mundo que no entiende el aspecto básicamente caótico de la vida. La violencia del excéntrico es respondida por el sistema patronal con violencia, violencia programada institucionalmente para evitar la anarquía.

La multiplicidad de opciones es algo parecido a lo que debiera significar el verbo vivir. Un período prolongado de excentricidad convierte la violencia inicial en un manifiesto único en contra del cual se debería estar.

Yo estoy en contra de este manifiesto. Por eso es un antimanifiesto. Pero también estoy en contra de estar en contra y a mí −en este momento− me gusta escribir, lo cual justifica que lo escriba.

Vivir de este modo es la fuente fundamental del arte. Todos los artistas y poetas que viven únicamente en los circuitos institucionales están muertos. El verdadero arte ha de estar vivo y surge de manera espontánea. No puede saberse por qué, ni luchar contra ello. Es así y no es así: es lo único de lo que podemos estar seguros.

Daniel Herrera

24 de junio de 2007

Categorías: La papelera

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