Me miro y me asomo
al abismo de soledades ausentes,
relleno de miedos y terrores
que caen en él cada vez que
me miro y me asomo.
Trascendental,
fundamental,
epicúreo.
Capaz de rodar por laderas blancas,
adormecido por cantos de marmol,
mecido por mares de párpados.
Amor lento, sedoso, lúgubre.
Amor que solo resta.
Por José Naveiras García – Leído en el Bukowski Club el pasado 23 de mayo de 2007










1 respuesta hasta el momento ↓
Reyes // 20 Junio, 2007 a 8:55 am |
Sedoso y tierno. Así es el Amor.