Las papeleras de Buk

BUKOMUNA (por gsus)

9 Abril, 2008 · Dejar un comentario

como una generación de nómadas
vamos de aquí p’allá
confundiendo el reto
a las agujas de una brújula,
pero nunca descuidando su norte.
callejeros, como gatos,
no hay más bártulos a la espalda
que jirones de chatarra
de la ocasión perdida
y los besos robados
a contra reloj a la puta vida.
recopilamos caídas
y sus correspondientes intentos de alzarse
también esos trocitos de aliento
que nos regala el alcohol.

el caso es
que al ponerse a juntar letras
en esta pista de aterrizaje
jugamos siendo cabrones
vagando de frase en frase
aliviando la herida abierta
de quien se sienta
en la silla a la que llamamos cualquiera.

como un equipo de nocturnas aves
adictos a los miércoles
y a su noche anacoreta
pendientes al destierro;

curiosamente, dejamos de
coleccionar lágrimas
en un pañuelo deseo
por olvido o por descuido
sobre las piernas cruzadas de Jennifer
donde subimos a veces.

somos un viento
de naturaleza inquieta
la mitad del cuarto de otra seta

somos un injerto en un yo pienso

somos un atajo
de
p
o
e
t
a
s

(leído por gsus en Bukowski Club el miércoles 2 de abril de 2008 en el homenaje a Inés y Carlos)

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Cadáver exquisito para Inés (leído por mucha gente y escrito por más gente)

9 Abril, 2008 · 4 comentarios

para ines:

 

INÉS

Deambulando por alambres
de donde cuelga un ocaso
acostumbrado a estallar silencioso
justo antes de inundarte los ojos
y dejarte mudo de momento.

Siempre habrá una sonrisa
que te acoja en silencio
la mirada que reconoce aquello en otro momento,
la risa que trata de escapar de la nada.

Acerca otra bocanada de humo
o mejor, abre otra botella de cerveza
que hoy bebemos sin tecnicolor,
solo en negro.

Princesa de un cuento con pompa de jabón
y guisante escondido entre el encaje
dueña y señora del espacio que ocupa

Paciente capitana de un equipo de locos
y locura pa dentro, todo alma y arma en todo
lo que busca, mil revuelos
y millones de pecados originales
porque sabe que morirse es cuestión de aburrimiento
un rizo dentro de un rizo
pupila de enredadera, y las piernas,
y las manos,
llenas de verdades como puñales,
tan tremendamente suaves
como de valle entre las laderas

Innata la belleza.
Normalidad en el trato,
educación sin pereza,
sabiduría y agrado.
Y el dibujo de una peca por cada pecado indomable
para no perder la inocencia que guardas para los buenos momentos.

 

 

(leído por muchos y muchas en Bukowski Club el miércoles 2 de abril de 2008 en el homenaje a Inés y Carlos)

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Cadáver exquisito para Carlos (leído por mucha gente y escrito por más gente)

9 Abril, 2008 · Dejar un comentario

 

para carlos:

 

CARLOS

no hay día en que no
tic tac toc toc
siga
enorme, como los niños
borracho, sincero, desgarrado
ya imprescindible
gruñidos en el desierto
estampidas a ambos lados
del acierto
siempre hay un guiño cómplice
que invita a pasar muy adentro
impregnado de olor a humo
y también a un poco de descontento.

Vamos de ida,
que me quedan solo dos días ¡coño!
y aún esperamos llegar a aquel culo.

Rozando las mejillas de cualquier madrugá
promete llegar tarde el día de su entierro
beberse las palabras que le sobren de ayer
y cantar susurrando un tango de Gardel.

Justo ahí, donde el viajero se queda
y solo siguen los cuentos,
en mitad del destino de infinitos hermanos
que le dicen al oido: vamos viejo, que esto es cosa de borrachos
y unos ojos como dos cristales
que te miran desde dentro,
desde el centro de una historia
de bucaneros en cuatro latas
y un incendio entre las manos
y los volveres, de lejos.

Pibe, no te mueras nunca
Gracias de ida
parasiempre, nos encontraremos
todos aquellos los que encontramos en un club (y no de putas)
una vida de ida


 

 

 

 

(leído por muchos y muchas en Bukowski Club el miércoles 2 de abril de 2008 en el homenaje a Inés y Carlos)

 

 

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Dale un gran abrazo (por Rafael Sarmentero)

9 Abril, 2008 · 1 comentario

Si un pañuelo le ha cubierto la cabeza
y en el ojo lleva un parche -aunque sea de nicotina-
y hay un loro sobre su hombro
que le dicta las novelas…
Dale un gran abrazo.

Si confiesa que ha bebido demasiado
y aun bebiendo está más sobrio que un adicto al Biofrutas
y usa el garfio para abrir otra botella
y siempre busca el tesoro…
Dale un gran abrazo.

Si le ayuda una amazona a pico y pala
que le esculpe galerías entre el cuello y la cintura
y en la barra de Moebius
pone sombreros de copa…
Dale un gran abrazo.

Si ganar sólo es ganar por goleada,
si le cuesta soportarse más allá del folio en blanco,
si está en jaque por un mate mal cebado
y es Zidane pero argentino…
Dale un gran abrazo.

Si es maniaco-complutense en mil historias,
y se implica sin remilgos por cualquiera de nosotros
y es Octavio y es Bukowski y nuestro hermano
y se llama Carlos Salem…
Dale un gran abrazo.

(leído por Rafael Sarmentero en Bukowski Club el miércoles 2 de abril de 2008 en el homenaje a Inés y Carlos)

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A Inés y Carlos (por Silvia Oviedo)

8 Abril, 2008 · Dejar un comentario

A Inés y Carlos

Os veo
resonando como jazz de la trompeta de Vian
entre filigranas niebla,
escuchando y vibrando como tímpanos de seda ultramarina,
como grandes paneles al viento sacudidos por bemoles,
como una cortina de patos pasando con chistera, como el telón granate de alivio semanal.

Tan vuestros/
…………………..Tan nuestros

que a veces parece que os retumba el amor en la caja de resonancia de las manos,
que a veces parecéis ser domadores de un estrafalario circo de leones en estampida por las estrellas,
que dais de mamar al cadáver más exquisito y lo acostáis calmado en su cama de cristales que ya no son cristales sino copas rebosantes de champagne francés,
que explotáis en una bomba atómica de palabras
cabalmente ordenadas
como diez mil jinetes del apocalipsis entregados hasta los dientes.

 

Porque (os) importa hoy.
Nos importáis hoy.

 

Y puede que mañana se caigan las piedras que sujetan esta acera de tres de la mañana y estas puertas sin pestillo.
Puede que algún día la ONU cambie sus estados miembros.
Puede incluso que se nos acabe el tabaco y la ciudad esté blindada, o que una cabalgata de freaks entre haciendo cabriolas y nos peine el orificio por el que se nos escapan versos.

 

Desde estas piernas, digo que puede morirse el futuro.

 

Porque (os) importa hoy.
Nos importáis hoy.

 

Y
Estaré
Estaremos
Estaréis

 

Siempre.

(leído por Silvia Oviedo en Bukowski Club el miércoles 2 de abril de 2008 en el homenaje a Inés y Carlos)

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en francés (por Violeta Castaño)

7 Abril, 2008 · 1 comentario

a veces me despido a la francesa
porque me quedaría todas mis mil y una noches
enganchada a la copa de absenta que no bebo
y a las palabras tuyas
que sí bebo
y que me reafirman en la impresión
de que sigo sin saber a dónde voy
/aunque cada vez lo sepa más/
pero que me da igual
que no me importa
porque puedo seguir apareciéndome en la barra
y escondiéndome detrás del verso
cuando llega la lluvia
y entonces
abres las puertas para que me resguarde

(Para Carlos Salem)

(leído por Violeta Castaño en Bukowski Club el miércoles 2 de abril de 2008 en el homenaje a Inés y Carlos)

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Sin mariconadas (por Marta Fernández)

7 Abril, 2008 · Dejar un comentario

Pretendo confesar esta noche
-con todos mis respetos-
que lo que más me gusta de Bukowski,
es su bar.
Quizá tengan algo que ver dos tipos que habitan dentro,
al modo de los personajes de las fábulas,
en un castillo de cristal caramelo de casco de Mahou.
Son gente uniformada,
pero no de pajarita ni de mandil hostelero:
la una con nombre y minifalda,
el otro con cabrones en los labios y tocado de pañuelo.
Porque juro ante esta audiencia
que una malsonancia nunca se ha escuchado
a lo ancho de las noches de farra
tan cortés y tan amigable.
Larga vida, pues, a este dúo,
trío con Jenniffer,
cuarteto con Charles.
Pero un solo reproche que hacerles:
que cómo pudieron llamar Bukowski a su lobera,
siendo Gil de Biedma un poeta de más nacional empaque,
-y dónde va a parar-
¡muchísimo más sonoro!

(leído por Marta Fernández en Bukowski Club el miércoles 2 de abril de 2008 en el homenaje a Inés y Carlos)

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Mi gloriosa pandilla de tarados (por Carlos Salem)

7 Abril, 2008 · Dejar un comentario

Frecuento una gloriosa pandilla de tarados
que cada miércoles
cruza la capital de los olvidos
confundiendo a los semáforos
y cambiando el ritmo de los pasos de cebra.
Beben brebajes infames
blasfeman con gracia no exenta de malicia
se alimentan con bocados de su penas
y las leen en voz alta
para hacerle al aire una caricia.
Dicen las malas lenguas
que son poetos y poetas
que su delito es perder el tiempo
antes de que el tiempo los encuentre
y que se reúnen en un bar de mala fama
en el que todo el mundo aplaude
cada vez que alguien va a mear
en el baño de las damas.
Hay un amargo plutón verbenero
que reclama el cetro de la feliz tristeza
y lo defiende a fuerza de talento;
Hay una reina de la nuit
que brilla más todavía
cuando la ves de día;
Hay una rubia que rima hasta las haches
a la que el pelo no le dicta los colores
que va sembrando de solidaridad las calles
aunque le guste posar de Barbie Revolution;
Hay una leoparda de feroces ojos verdes
que se guarda sus mejores poemas
y los practica conmigo
contra viento y marea:
Hay un profesor picaruelo
que seria el guía turístico perfecto
para todas las escandinavas que quisieran
visitar los vericuetos
si existiera
del museo internacional
de los Deseos;
Hay un gigante cromagnon folla sirenas
que acuna con su vozarrón a un pichón de colibrí
que le vuela por dentro;
Hay una pequenyita con cara de inocente
que a veces lleva trenzas
es bastante caradura
y se sabe de memoria el secreto ritmo de los peces;
Hay un asesino en serie de sus propios miedos
que los mata con bourbon y poemas
y se oculta bajo una colección de gorras
de las que usaba mi abuelo;
Hay un junta letras que las junta para siempre
y no presume de ello
aunque podría;
Una delgada chica peonza que lleva todo el viento dentro
viene de otra galaxia y tiene un perro con ruedas
que se llama mientras;

Hay un descendiente de los incas
que incansable persigue las piernas de la gloria poética
que ya se sabe, es una mala señora;
Hay un almirante de barcos
que varados
aún navegan
y que canta la bossa nova
con la suavidad exacta
para deshacer cualquier tormenta;
Hay una chica de gafas
que es la cuarta y quinta reencarnación de una mujer fatal
y de una monja
que en otras vidas
hizo pecar
a por lo menos cuatro santos;
Hay un par de pintureros que nunca te muestran sus trabajos
que atraviesan la noches pintándola por debajo de la falda
con brillantes trazos de color negro esperanza;
Tenemos a un arqueólogo de los tejados de londres
con pinta de cachorro de hombre lobo
y debilidad confesa por el encanto de las vendas;
y un lúgubre poeta rockero y gallego
viejo ladrón de gallinas emboscado
al que se le escapa la ironía de la cárcel redonda
de sus gafas de lennon;
Y al integrante de un trío de gemelos
al que le sobra tiempo para multiplicar la esperanza;

No nos falta una profesora de esas
que alteran los sueños del alumno más sereno
aunque ella viva casi pastoril
en su bosque poblado de gacelos.
Tenemos al penúltimo vampiro afable
que escribe con su propia sangre
lo que la sangre le dicta
después de cada amanecer o desengaño;
También está nuestra querida bruja
que en sus pociones
mezcla las ganas de vivir con benignas maldiciones;
Y el sonriente espadachín de las palabras
que las hace reír con la misma inteligencia
que las hace llorar
y tiene hacia los pollos un rencor
sobre el que es mejor no preguntar;
O el alargado vate correntino y lavapiecero
que busca entre su letras en Madrid
el aire húmedo y fecundo de sus remotos esteros;
O el hacedor de poemas tan breves
que le da pena despedirlos
y se le alargan en el tiempo;
Tenemos una virgen del atril
que nos desvirga una vez por semana
con la rabia nueva de sus descubrimientos;
y una fotógrafa incansable
enamorada de la vida y de la mahou
que sabe que lo importante
siempre ocurre por la noche.
Tenemos un cuco con alma de búho
porque lo mira todo y nunca dice mucho
pero que marca las horas
con versos minuteros;
Y hay un desordenado paridor de maravillas
de apellido impronunciable y sirio
que siempre leerá de pie
porque tal vez conozca la canción de silvio
y recuerde el peligro de las sillas.
Y un poeta tambaleante
al que le brotan versos gatos
que siempre siempre caen de pie.
No falta un corsario de bordillos
que ha pirateado por los siete charcos
y con las virutas secas de su voz
suele llevar la lista de los locos que se suben a este barco.

Puede que se me escape alguno en el recuento
Es que ellos suelen beber bastante
y por simple empatía me mareo.
Pero mi gloriosa pandilla de tarados
tiene la sana costumbre de volver
con papeles no han dejado de ser árbol
con poemas que aún no se han lijado
y consiguen que el verbo
“Pertenecer”
cada miércoles
me acojone
un poco menos.

Leído el 26 de septiembre de 2007 por Carlos Salem en el Bukowski Club

.

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Solo quedan dos (por José Naveiras)

7 Abril, 2008 · Dejar un comentario

Normalmente yo no escribo sobre el bar Bukowski, pero en el 2×1 que realizamos Patty y yo me atreví a escribir este pequeño poema. En concreto, está dedicado a las dos personas que han hecho posible Bukowski Club, como sincero homenaje a ellos dos a Inés y Carlos. orque ambos nos dan mil vueltas a todos los que por allí pasamos.

Solo quedan dos
y están al otro lado de la barra,
sujetos eternamente
por un cigarro
que le construye
pequeñas trincheras
de humo.

Cuéntame otra vez
como eran aquellos
dibujos animados.
Cuéntame otra vez
como conociste aquél culo.

Sólo quedan dos
y arropan pequeños sueños
dolidos en cada garganta
imaginados en las burbujas
de cada cerveza.

Cuéntame de nuevo
como pensaste
aquella novela.
Cuéntame otra vez
por qué vuelves a beber
sabiendo la resaca que te espera.

Solo quedan dos
y empuñan un dedo
como estandarte
de todo lo que piensan.

Cuéntame,
cómo escapaste de historias de mierda,
y te atreves aún a sonreir
y aún te ríes de la miseria,
para que no se te noten
las buenas maneras.

Cuéntame,
quien salvaba al mundo
en tu útimo sueño.

Cuéntame,
que todo lo que ves
al otro lado
no es más que una
parte muy pequeña
de lo que tú ya has vivido.

(Escrito y leído por José Naveiras el 15 de febrero de 2008)

(leído por José Naveiras en Bukowski Club el miércoles 2 de abril de 2008 en el homenaje a Inés y Carlos)

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resumiendo [un par de poemas cortos]

21 Septiembre, 2007 · 3 comentarios

[I]

/Roce:
ahuyentar el cariño
cuando
sólo eran ganas de agarrar los tentáculos a las montañas de carne
sin otras pretensiones
y labios veneno
absorbiendo lujurias y otra vez las ganas/

[II]

No me quiero olvidar nunca
de cómo quererte
de cómo

porque tú tienes los ojos
y la piel
y la Luna en los capilares
que yo quiero
para coser mi cuerpo
de otras balas
de más golpes
de otros disparos

de otros

Violeta, sept-07

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Encargaría el sol

13 Septiembre, 2007 · 2 comentarios

Encargaría el sol
Para pedirle que abriera tu bolso
Y robara para mi todas las palabras
que tienes allí encerradas

Claroscuro de nalgas
Atiborradas de semen

Encargaría el sol
Para acariciar la cuenca de tus ojos
Y tapar la boca a los caramelos caducados
Que amargan el teléfono

Deslumbrantes iris negros
Escondidos en las entrañas

Encargaría el sol
Para que construyera nuevas gargantas
Y se tragara las disculpas
Que esperan para asaltar tus voluntades

(por José Naveiras, leído el 12 de septiembre de 2007 en Bukowski Club)

l

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Poética, por Víctor Sierra

20 Julio, 2007 · 2 comentarios

La pluma el arquitecto

y el poema es el puente

el lector abierto en canal

y yo abierto

 

y la corriente:

la tinta

pasan los barcos

y yo abierto

y yo abierto

y yo abierto

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Pretérito perfecto simple (de UB/Marta/Es mi primera vez)

29 Junio, 2007 · 1 comentario

Me apareces aquí delante,

con tus pocos años,

como en una película americana de niños y fantasmas.

Te conozco,

te conozco del pasado porque he sido tú.

Y tú serás yo cuando crezcas.

Y yo te hablo desde el presente,

porque soy tu futuro.

No puedo por menos que darte consejos de madre

-aunque seamos la misma persona-,

porque me produces

una cierta lástima y ternura

cuando me miras con los ojos oblicuos y húmedos,

que en las fotos tuyas,

en las cuales me recreo,

ocupan todo el espacio.

Y veo algo de sufrimiento.

Y de incertidumbre.

De haber deseado incluso la muerte,

acaso haber sido cualquier otra persona.

Y te miro, y te escribo, y lloro mientras lo hago.

¿Qué quieres ser de mayor?

¿Quieres enamorarte? ¿Cómo será eso?

Escribir un anuncio que lean miles de personas,

conocer películas y libros,

citas literarias, fiestas inmorales, y mucha gente con diferentes vidas.

O ser simplemente guapa, como ansían tantas niñas.

Tan estúpidas y vacías como buenas observadoras sociales.

No te asustes si te digo que se morirá tu padre en primero de carrera,

que te embargarán una casa varios años antes,

que perderás todos tus amigos a los catorce.

Porque para ser infancia, y no vivir en un país desolado,

ni en una chabola de una gran ciudad;

para no haber sido maltratada,

para no haberte faltado la comida,

ni la educación,

ni haber trabajado en una fábrica china

desollándote los primeros años

cosiendo balones de marca;

sí te confieso que tu vida no es gran cosa,

y que te va a parecer una mierda.

Y del mismo modo te hago saber, niña de mis ojos,

que son mis mismos ojos,

y mis mismas manos,

que lo mismo que han crecido esos ojos,

-en dioptrías también-

y esas manos,

también crece el valor.

Y que todo lo que anhelaste se va a cumplir,

porque hay cosas ostensibles de ser mejoradas,

y era difícil que parte de ellas declinara.

Así que dedícate a esperar,

y a ignorar a aquellos que mitifican la infancia,

porque la joven adultez sí que es un mito que merece la pena.

Que algo después de la edad del juicio,

las cosas cambian, y por fin, se vuelven bellas.

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pseudopoetaorgullosa

26 Junio, 2007 · 3 comentarios

no me siento frágil

cuando soy yo misma

y no soy de esas que abrazan

cuando ya es muy tarde

y no apetece,

y la noche se ha ido

de paseo sin tí por madrí.

escuchar es algo que va

más allá de tu ombligo,

de tus ganas,

de tu espejo.

si pretendes romperme

para poder recomponer mis pedazos

te advierto que corto.

mientras, entender

es una cuestión de un segundo

que al siguiento no es lo mismo

(lo demás, es ir de listo).

isabel garcía mellado

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ANTIMANIFIESTO ÚNICO

25 Junio, 2007 · Dejar un comentario

Después de muchos años investigando este mundo creo que sólo puedo llegar a una conclusión válida y que invalida cualquier otra. De ahí el título del manifiesto.

No es posible llegar a una determinación absoluta y objetiva. Esto en lo que se refiere a cosas como la ideología, la filosofía de vida o la marca de nuestro dentífrico. Si hablamos de sentimientos la realidad se nos muestra aún más caótica. Resumiendo diré que me muestro en contra de tener una opinión: incluso en contra de mostrarse en contra de tener una opinión. Supongo que hay muchos filósofos, poetas y taxistas que ya han dicho lo mismo, pero no les conozco. La mayoría de la gente construye una ideología rígida a lo largo de su vida que conduce por lo general su forma de actuar. Esta forma de actuar tiene mucho que ver con lo que se ve en las series de televisión. Esta forma de actuar no tiene nada que ver con cómo actúan estas personas cuando están borrachas, drogadas o bajo los efectos de una grave conmoción emocional como la muerte de un ser querido, el descubrimiento de la lista de amantes de la pareja o la derrota en condiciones injustas del equipo de fútbol que se apoya.
Creo que nuestra naturaleza es básicamente caótica. Podemos amar un momento y poco después sentir nauseas hacia esa persona que se creía amar. Podemos querer tomar una cerveza y en el momento de pedirla que nos apetezca más un chupito de absenta. Podemos sentirnos en contra de la guerra y pocos días después querer montar una fábrica de bombas. Podemos pasar meses encantados con nuestro trabajo y odiarlo de repente y de forma definitiva. Podemos creer que somos tristes y sorprendernos minutos después ante el momento más feliz de nuestra vida.

Así con todo.

Así somos pero nos negamos a ser así. Necesitamos patrones, cubrir las casillas honrosamente de nuestro canon.

Patrón es sinónimo de jefe. Yo odio a los jefes.

Cuando se actúa en contra del patrón uno siente inseguridad, vértigo, indefensión, miedo a perderse en el abismo de la multiplicidad de opciones. Sentirse fuera del canon es violento, crea violencia, hace sentir violencia. Pero esta violencia sólo es relativa a un mundo que no entiende el aspecto básicamente caótico de la vida. La violencia del excéntrico es respondida por el sistema patronal con violencia, violencia programada institucionalmente para evitar la anarquía.

La multiplicidad de opciones es algo parecido a lo que debiera significar el verbo vivir. Un período prolongado de excentricidad convierte la violencia inicial en un manifiesto único en contra del cual se debería estar.

Yo estoy en contra de este manifiesto. Por eso es un antimanifiesto. Pero también estoy en contra de estar en contra y a mí −en este momento− me gusta escribir, lo cual justifica que lo escriba.

Vivir de este modo es la fuente fundamental del arte. Todos los artistas y poetas que viven únicamente en los circuitos institucionales están muertos. El verdadero arte ha de estar vivo y surge de manera espontánea. No puede saberse por qué, ni luchar contra ello. Es así y no es así: es lo único de lo que podemos estar seguros.

Daniel Herrera

24 de junio de 2007

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Recuerdos por Reyes (Yuya Lou)

21 Junio, 2007 · 1 comentario

1) Mi abuelo, del que me acuerdo tan poco que me asusta, vivía en una casa vieja de la calle Carretas. De él recuerdo, un cuento con olor a madera. Siempre el mismo y siempre contado a la hora la siesta. Yo al parecer era difícil de dormir y me daba tranquilidad escuchar los pitidos constantes de su bronquitis crónica.

2) El olor a Hierbaluisa del patio de mi abuela. Una abuela de la que descubrí pasados los diez, que no lo era, a pesar de nuestras muchas semejanzas. Desde entonces dejé de leer cuentos en los que las madrastras eran brujas, por embusteros y manipuladores. Y a la que echo de menos tanto como ella me dio de más.

3) Un día de reyes que pasé odiando a mi padre a mi madre y a todo ser viviente, porque tuvieron a bien regalarme una muñeca larguirucha que no hacia más que saltar de manera agotadora con una comba de alambre. Yo quería un tocadiscos como el de mi vecina. Tardé muchos años en conseguirlo.

4) Mis tardes de tertulia en Malasaña, a donde me llevaban/traían con apenas 12 años, unos vecinos estudiantes de filosofía y donde dejé de querer ser mayor, para querer ser astronauta de la “Vía Láctea”. Desde entonces me enamoré de este trozo de asfalto.

5) Una tarde en el Retiro en que se me declaró el primer hombre de mi vida, ese que luego fue de otras, pero siempre un poco mío. Mi mejor amigo desde hace tanto tiempo, que la cerveza me sabe a su nombre.

6) La primera de las muchas veces que terminé de leer “Cien años de soledad”. Todas y cada una de ellas hacía que me sintiera menos sola. Recurro a menudo a su lectura.

7) La primera vez que sentí que el amor era también una cuestión de piel. El amor, ese que un día llega y después cambia y se compone y se recompone y te llena de felicidad, y te hunde en la melancolía y te pide perdón, y se queda y se marcha para siempre. Ese al que pedí una piel que acariciar y fue capaz de dejar su pellejo por mi, por nosotras.

8) La madrugada de un 10 Febrero, mientras mi hija intentaba acometer los acordes de los “Barón Rojo” a golpe de contracción (siempre supe que amaría la música). Y más tarde, sólo poco más tarde, cuando nació de nuevo mi niña de oro, compensando con arte todas sus cicatrices.

9) A mi pesar, recuerdo la sonrisa rota de mi hermano, más que a mi hermano mismo y el grito de dolor de una mujer, su madre, la mía, a la que arrancaron de cuajo un puñado del alma y que después de aquel grito se quedó en silencio y a veces deja de estar, aunque nunca de ser.

10) Una nochevieja a unos cuantos miles de kilómetros de mi hija. Ser consciente por primera vez de la distancia, del miedo a no tener las piernas lo suficientemente largas como para correr a su encuentro, ni los brazos para evitarle un rozón en las rodillas.

11) Muchos paseos por Gredos en la mejor de las compañías, con Grunge y Pipo, mis perros, impregnándome los dedos con la miel de las jaras, consciente del privilegio de disponer de un pedacito del paraíso.

12) Hay muchos, muchos más recuerdos, pero tal vez el más nítido, el más importante, el que consigue hacerme sentir y ser y estar y temer y reir y hasta a veces llorar, sea la primera vez que escuche el llanto de mi hija, sin duda su mejor poema.

(Me uno a la primera vez. Esta fué la mía).

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CARTA DE AMOR Nº.12.03.1995 por gsusbonilla

15 Junio, 2007 · 3 comentarios

Hola luna. Te pongo, te quito, te escribo cuatro letras. Me acuerdo de Marzo allá por el noventa y cinco /  tú tan linda yo tan raro, saliste por patas después de dos besos. Siete días hasta la siguiente llamada / hasta el próximo beso.
Bueno, es igual, las historias de sapo y princesa siempre acabaron bien,
y yo aposté sabiendo los números del sorteo.
Quiero que sepas que sigo recogiendo trocitos de estrellas por el suelo
porque siempre hay alguna que se cae del cielo y hecha añicos se esparce ante mí,
y me acuerdo mucho que yo también caí,y sé que tú estabas ahí para recoger los pedazos de mi alma descompuesta / con mucho cuidadito uno a uno los pegaste.
También sé que ahora me estarás leyendo /y puedo imaginar que caerá alguna lagrima, y puedo decirte lo que debes de hacer con ella…pero lo dejaré para una próxima carta.

camor12.jpg

…bueno gente, ésta fue la primera, con la que me desvirgué en el buko, más o menos en septiembre del 2006.

bsoles

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Sísifo eres, por Gloria Gil

14 Junio, 2007 · 2 comentarios

Sísifo eres
aunque no lo sabes.
Sísifo siempre
continuo y rutina.
Sísifo que carga su silencio, el silencio
esa locura sin oxígeno.
Sísifo eres
sin izquierda ni derecha
sólo vertical, sólo arriba.
Sísifo astuto
demasiado listo para este mundo.
Sísifo eres, hombre
que huyes de la muerte.
Sísifo que lo consigue
pero eterno su alto precio.
Sísifo que se engaña
con las águilas libres
donde Prometeo destrozado
calcula el peso de la vida en roca.

Leído en el Bukowski Club el día de la presentación de la revista Es hora de embriagarse (con poesía)

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Cuando el amor resta por José Naveiras García

11 Junio, 2007 · 1 comentario

Me miro y me asomo
al abismo de soledades ausentes,
relleno de miedos y terrores
que caen en él cada vez que
me miro y me asomo.

Trascendental,
fundamental,
epicúreo.

Capaz de rodar por laderas blancas,
adormecido por cantos de marmol,
mecido por mares de párpados.

Amor lento, sedoso, lúgubre.
Amor que solo resta.
Por José Naveiras García – Leído en el Bukowski Club el pasado 23 de mayo de 2007

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Bienvenidos y bienvenidas

6 Junio, 2007 · Dejar un comentario

Esta es la página de la papelera del Bukowski Club (C/San Vicente Ferrer, 25. Madrid. Metro Tribunal)

En el Bukowski Club todos los miércoles se realizan jams literarias donde la gente que quiera, puede subirse al escenario para recitar y leer lo que su imaginación produce. Después, en la papelera, quedan los restos de esas noches y este sitio pretende reflejar lo que allí se escucha y se siente.

Bienvenidos, bienvenidas, pasad, aún queda sitio.

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